La Danza del Mandala de las 21 Alabanzas a Tara se originó de la tradición budista tibetana, por medio de Prema Dasara que recibió enseñanzas.  

Prema tomó “Refugio” en la tradición budista tibetana del Lama Sonam Tenzin, el Lama residente del Centro de Karma Kagyu Dharma en Maui, Hawai.  Recibió “empoderamiento” (empowerment) de Tara Verde de Su Eminencia Tai Situ Rimpoche y de Lamas de diversas tradiciones budistas tibetanas.  Lama Tensin introdujo en la práctica de las 21 Alabanzas a Tara, el texto que es la base de la Danza.

Prema Dasara e Lama Sonam Tenzin

Prema y Lama Sonam Tenzin

En 1984, el Lama Tenzin pidió a Prema que trabajara en algunos textos de la tradición y los ajustara de manera que pudieran ser cantados en inglés.  Ella y su vecino, Jeff Muñoz, crearon un canto como mantra y las alabanzas a Tara.  Prema meditaba mientras caminaba por las colinas alrededor de su casa cantando.

Prema Dasara nos cuenta el linaje de la Danza de Tara

Como parte del entrenamiento en la práctica de Tara, visualizamos a Tara frente a nosotros,  La Tara que yo visualizaba comenzó a danzar.  Creí que esto tenía ver con mi entrenamiento como danzarina de templo hindú.  El texto de las 21 Taras es muy similar a algunos textos tradicionales que yo había estudiado como danzarina en India.

En estudios posteriores, descubrí que “Odissi » –el estilo de danza que yo había estudiado – tenía  1.400 años y había sido una danza tántrica del budismo tibetano.  No es irreal unir estas dos danzas.

Es muy posible que las 21 Alabanzas hayan sido danzadas dentro de la tradición que yo había estudiado.  Dado que el Lama Tenzin me había pedido muchas veces que danzara en su Templo, le consulté si podía coreografiar una Danza y me dio su permiso.

Tengo una amiga, Lauryn Galindo, que es una danzarina fabulosa; nos reunimos con un grupo de amigas y juntamos las danzas para presentarlas al Lama Tenzin, en 1985.  Ninguna de nosotras estaba preparada para el poder del evento.  Inmediatamente hicimos planes para hacer esta danza nuevamente.

Volví a la India para completar un nivel de entrenamiento de danza y para indagar una conexión Tántrica de la Danza, además de buscar la bendición que varios Grandes Lamas me pudiesen dar.

El Gran Maestro de meditación Kalu Rinpoche bendijo la danza y me dijo:

«Sólo el bien puede venir de esto”.  

Cuando regresé de la India en 1986, Su Eminencia Tai Situ Rinpoche volvió a Maui, Hawai, y le ofrecimos la danza.  Después de la danza, tuvo una larga conversación conmigo.  Me dijo que yo viajaría por el mundo enseñando esta danza.  Protesté.

Yo no sabía nada sobre el Dharma y estaba muy inquieta sobre cómo danzarlo.  

Él ignoró mis protestas y continuó recomendando trajes y animando la realización de un Festival anual en honor a Tara.

Me dijo que cambiara el texto si era necesario y, en todo sentido, me dio su Bendición.

Además, me dijo que nunca había visto una experiencia de devoción como esa a través de la danza.

Tai Situ Rinpoche

Durante los 4 o 5 años siguientes, ofrecimos la danza a cada gran Lama que visitaba Maui para impartir enseñanzas.  Soygyal Rinpoche y Lama Tharchin Rinpoche de la tradición Nyingmapa;  Tara Rinpoche de la tradición Gelugpa y Su Eminencia Jamgon Kongtrul de la tradición Kagyu; Dagmola Kushog y Lama Kunga de los Sakyas; todos dieron su bendición y transmitieron ánimo.

Bajo la dirección de Lama Tenzin, me fui de Retiro y estudié todo lo que pude encontrar.

En 1989, fui a Toronto a asistir a la práctica Kalchakra, impartida por su Eminencia Jamgon Kongtrul Rinpoche.  Mientras planificaba mi viaje, una persona que vivía allá me preguntó si yo podía enseñar la Danza de Tara a sus alumnas.  Llevé los trajes y enseñé la Danza de Tara por primera vez fuera de Maui.  Su Eminencia me pidió que fuera a Sikkim a enseñar la danza a mujeres tibetanas, y pude cumplir su petición en 1992.

 Seguí enseñando la danza en Estados Unidos y Canadá.  En 1995, Su Eminencia Situ Rinpoche regresó a Maui y danzamos para él nuevamente.  Habían pasado 10 años desde la primera vez que vio la Danza de Tara.

Qué todos los Seres sean bendecidos por Tara, La que brilla en Gloria.

Prema Dasara hace una ofrenda a Kalu Rimpoche

Su Eminencia Situ Rinpoche nos dijo que la danza se había convertido en una práctica que era una acumulación de méritos y sabiduría.  Él sentía que, en esa danza,  las mujeres alcanzaban un nivel de absorción meditativa.  Personalmente, me dijo que la Danza de Tara era una “Práctica de Linaje” y que yo era una Maestra de la Danza.  Me recomendó que fuera muy cuidadosa con respecto a quién permitía que la enseñara; y también en la transmisión del Mandala de Tara.

También afirmó que, por tratarse de una práctica de linaje, este era un vehículo muy precioso para la Mente Iluminada; me recomendó que no permitiera que se transformara en una expresión de adoración externa o una oración superficial y que se degenerara.  Me dijo que formara una organización que me ayudara, y Kenyavani Gilman logró reunir una junta sin fines de lucro para ese propósito.

Me convertí en discípula del Gran Maestro de Meditación Bokar Rinpoche, quien llamó «Tara Dathu«, a la organización, cuyo significado es El Reino Puro de la Diosa Tara. Formamos el programa Estudiante-profesor que ha permitido que la danza sea enseñada alrededor del mundo.